INTERPRETACIÓN DE LAS FALTAS
047. FALTAS EN JUEGOS DE BILLAR POOL
In Escuela de billarlunes, 18 de noviembre de 2013
INTERPRETACIÓN DE LAS FALTAS
046. RELATOS INVISIBLES ❹ EL COMIENZO DE UNA PASIÓN
In Relatosmiércoles, 16 de octubre de 2013
Lo verdaderamente increíble, es la vida misma.
EL DESCUBRIMIENTO
MADRID, 1973
Éramos una pandilla de ocho o diez chavales y todos rondábamos los 13 años. Por las tardes, cuando terminaban las clases y salíamos del colegio nuestro entretenimiento habitual era jugar en la calle.
El futbol, el escondite, las canicas, las chapas… habían sido nuestros juegos en los últimos años, pero poco a poco eso iría cambiando.
Con la paga semanal calentita en el bolsillo, algún domingo nos escapábamos a los recreativos del barrio, en la calle del Arroyo del Olivar. Una mesa de ping-pong, un par de futbolines y dos o tres máquinas de flippers mecánicos, era todo lo que había, aparte de un billar de carambola desmontado y muy deteriorado arrinconado al fondo del local.
El señor Julián era quién nos proporcionaba el cambio y quién nos echaba alguna vez a la calle, por montar demasiado alboroto.
Todavía recuerdo el regreso de las vacaciones de verano de ese año, el reencuentro con los amigos y la vuelta a los recreativos.
Habían aprovechado el escaso negocio del verano para reformar el local y poner nuevas máquinas, además habían reparado la mesa de billar y esta lucía desafiante en mitad de la sala.
Dos hombres mayores estaban jugando.
Tres o cuatro de nosotros nos acercamos y estuvimos mirando el desarrollo de la partida hasta que terminaron, al rato entró un grupo de chavales entre los que se encontraba mi hermano mayor y pidieron las bolas de billar para echar una partida. ¡No tenían ni idea!
No recuerdo porqué, pero uno de los chavales se tuvo que marchar y mi hermano me llamó para que le sustituyera.
Esa fue la manera en la que debuté como “billarista”.
A partir de entonces y cuando el bolsillo nos lo permitía, nos acercábamos a los recreativos y le dábamos a las bolitas.
Poco a poco fuimos aprendiendo a coger el taco, a imaginar trayectorias, a dar efectos, a ejecutar massés… a pifiar.
Hacer una carambola era una auténtica fiesta. Saboreábamos la satisfacción de las victorias con la frustración de las derrotas.
¡El espíritu del billar ya estaba dentro de nosotros!
Algunos meses después, localizamos otros locales en el barrio, pero estos, eran locales dedicados exclusivamente al billar.
Locales con enormes mesas de carambola, con buenos jugadores y por qué no decirlo, no demasiado apropiados para chavales de nuestra edad.
Locales en los que se jugaba por dinero, en los que se bebía y se fumaba.
Locales muy parecidos a esos que vemos en las películas americanas.
Locales en blanco y negro… -pero bueno, eran otros tiempos-.
En la Avenida de la Albufera había un par de locales más, aunque no tan sórdidos como los anteriormente descritos.
Nuestro preferido era uno al que se accedía desde un portal y al final de una estrecha escalera metálica nos encontrábamos con dos mesas de medio match y cuatro de gran match.
Uno de esos días vimos puesto en la pared un cartel-anuncio en el que se convocaba a todos los interesados a participar en un evento para la captación de jugadores.
Yo decidí apuntarme.
Durante los dos años siguientes descubrí lo que era el billar de competición, logrando buenos resultados en categoría junior. Mis récords personales fueron 86 carambolas jugando a libre y 8 a tres bandas.
El trabajo, los estudios y sobre todo un cambio de domicilio a otro barrio de Madrid fueron el desencadenante para que cambiara de amistades y esto hizo que poco a poco me distanciase del billar, hasta dejarlo definitivamente.
MADRID, 2001
Habían pasado 25 años.
Ese día no fui a comer a casa y entré a tomar algo en un bar en la Plaza de Manuel Becerra en el que servían comidas, este bar pertenecía a unos recreativos en los que aparte de máquinas tragaperras, futbolines, video-juegos y pinballs electrónicos, tenían cuatro mesas de billar americano.
La verdad es que comí muy bien ese día con lo que lógicamente repetí en otras ocasiones, así se fue creando una cordial relación con algunos clientes fijos y con la camarera que atendía en la barra. Uno de los hijos de Tere, -que así se llamaba la camarera- también comía allí alguna vez, con lo que llegué a conocerlo y con el tiempo entablar una buena amistad… y que por casualidad tenía como hobby el billar.
045. NORMAS PARA JUGAR AL BILLAR
In Escuela de billarjueves, 19 de septiembre de 2013
COMPORTAMIENTO Y DEPORTIVIDAD
044. REGLAMENTO CARAMBOLA: BOCCETTE
In Reglamento Carambolaviernes, 16 de agosto de 2013
BOCCETTE
ART. 1 APLICACIÓN DE NORMAS
Los casos no previstos en el presente reglamento, serán resueltos por el delegado de la R.F.E.B. de la prueba o, en su defecto, por el Director Deportivo del evento.
Asimismo en las competiciones de carácter Internacional, los casos no previstos en la presente reglamentación serán resueltos por el Delegado de la UMB en la prueba, tras consultas con el Delegado del país organizador y/o con el Director Deportivo de la prueba.
ART. 2 CÓDIGO DE COMPORTAMIENTO
El jugador no deberá practicar un juego de obstrucción.
El jugador que no está tirando debe esperar su turno, de pie o sentado, en el lugar que la organización determine para dicho fin.
Aquel jugador que con el fin de perjudicar o distraer a su oponente mientras éste esté jugando, le provoque con palabras, gestos o movimientos, podrá ser amonestado por el árbitro quien determinará el alcance de la infracción. En caso de reincidencia, el árbitro lo pondrá en conocimiento del Director Deportivo de la prueba, el cual decidirá la sanción a aplicar.
ART. 3 HOMOLOGACIÓN
Asimismo, en los campeonatos organizados por la R.F.E.B. no estará permitido al jugador, utilizar ningún accesorio o instrumento de juego que no esté homologado por la R.F.E.B.
ART. 4 ZONA DE JUEGO
La zona de juego reservada al jugador es la comprendida entre la banda corta inferior y la línea del medio limitada por los lados externos de las bandas largas. La parte de la zona de juego, deberá estar cubierta con material antideslizante.
Con la misma plantilla que se utiliza para marcar las quillas, se marcan 4 puntos denominados de "castigo", dos en el cuadrante inferior y dos en el cuadrante superior. Dos de ellos en el centro de los respectivos cuadros y los otros dos a 10 centímetros de las bandas cortas.
Se juega con 5 quillas colocadas en el centro del billar (denominado castillo) exactamente igual que en el juego de las 5 Quillas. Pueden ser todas ellas del mismo color o cuatro iguales y la del centro de otro.
043. REGLAMENTO POOL: KILLER POOL
In Reglamento Pooljueves, 11 de julio de 2013
KILLER POOL
"Killer Pool" es un juego de pool en el que pueden jugar hasta 13 jugadores y que se puede jugar en cualquier mesa de billar que tenga agujeros, sea la mesa del tamaño que sea.
1. ANTES DE COMENZAR
Además de la mesa se necesita tener un apoyo para ir jugando las cartas y una pizarra o papel para las anotaciones durante la partida.
Cada participante paga un euro para entrar (se debe pagar en una moneda de un euro).
Se escribe en la pizarra o papel números del 1 al Nº de bola X (hasta el número de jugadores). Si se necesitan la sota, caballo y rey se escriben también sota, caballo y rey.
Al lado derecho de cada número se escribe el nombre de un jugador con tres marcas que representan las vidas con las que cuenta cada jugador al principio de la partida.
Elige las cartas de 1 al Nº de bola X de tres palos de la baraja (un palo por cada vida). Se barajan y se corta.
Se monta el triángulo de Bola 8 con la negra en el centro.
2. EL SAQUE
El jugador indicado rompe desde cualquier sitio de la cabaña.
Inmediatamente después del saque las monedas serán colocadas en una pila en el centro de la mesa (o tan próximas como sea posible en la línea imaginaria entre el centro y el punto de bola negra).
Si no emboca bola en el saque el jugador no pierde una vida pero tiene otro tiro (después de que las monedas han sido colocadas) en el que debe meter una bola.
3. REGLAS DE JUEGO
El siguiente jugador se determina siempre girando la siguiente carta del mazo.
Si no mete bola o si se comete una falta el jugador pierde una vida (excepto en el golpe de saque). Se le quita entonces una marca de sus vidas y la carta que le ha otorgado el turno se retira del mazo. Siempre el número de cartas presentes en el mazo tiene que coincidir con las vidas restantes en el papel o pizarra.
Cuando la última bola es embocada las bolas se vuelven a colocar en el triángulo y se gira una nueva carta para ver quien rompe. Las monedas se quitan de la mesa para el saque y se vuelven a colocar después del mismo siendo de aplicación las reglas expuestas anteriormente en el apartado del saque.
Cuando la última carta ha sido girada y jugada se vuelve a barajar el mazo y a cortar para continuar.
Si la pila de monedas es golpeada y se cae durante un tiro, el jugador que lo ha hecho tendrá que pagar otro euro que será añadido a la pila que será restaurada
Cuando se juega en una mesa donde se debe pagar por cada triángulo quien meta la negra pagará un euro para el siguiente triángulo.
Cuando solo queda una carta el que tenga ese número será quien gana la partida y se lleva las monedas.
4. NOTAS
Uno puede jugar para intentar dejar el siguiente golpe difícil pero las cartas pueden determinar que tú mismo seas el que tires en el siguiente turno.
En ocasiones, sabes que no serás el siguiente. Cuando todas tus cartas has sido ya giradas en el mazo no tirarás hasta que se vuelva a barajar.
Hay otra versión del juego en el que las cartas no son usadas. Se juega solo en el orden que se ha escrito en el papel. Esta modalidad es peor sobre todo si entran en el juego jugadores que se alían ("déjame una bola fácil que se la voy a dejar difícil al siguiente para eliminarlo"). ¡Puede resultar que todos vayan primero a por los jugadores más fuertes! Además, esta forma de jugar elimina el riesgo de que te dejes una bola difícil a ti mismo.




